La historia comienza cuando hacía calor y era
verano y yo lo tenía todo, yo lo tenía ahí donde lo quería.
Ella llegó, logró captar su atención y vamos a escuchar… ella lo tomó más
rápido que lo que llamas sabotaje y yo nunca lo vi venir, ni lo sospeché,
subestime a quién estaba tratando de quitármelo. Ambos tenían que saber que el
dolor latía en mí como un tambor.
{y para él soy sólo una cosa más que lo hace poner
los ojos sobre la miel, podrías tenerlo,
pero no has escuchado que para él soy sólo una cosa más que lo hace poner los ojos sobre la miel podrías tenerlo,
pero yo siempre tendré la última palabra.}
